viernes, 16 de septiembre de 2011

Viaje en chanclas

La vivencia espiritual supone evolución, transformación, de no ser así, hemos de suponer que nacemos perfectos.
Vivir es como viajar en tren, un largo viaje en el que el ocupante del asiento de al lado, no siempre es la misma persona.
Un compañero de viaje es alguien que atiende a sus asuntos y hace su vida al margen de la nuestra, pero que por unos minutos u horas, comparte un poco de él con nosotros, pues incluso en los silencios compartimos nuestra esencia personal.
Los viajes empiezan y terminan, porque los pies no se detienen al llegar, y así toca ahora ir a Galilea, esta vez en chanclas.
¿Quién me lo iba a decir? Rumbo a Galilea calzado con la humildad de unas chanclas.
La ventaja de caminar con tan humilde calzado, es que notaría enseguida el contraste con una corbata, pues el traje desentona con el pie desnudo, y así la vanidad se descubre pronto.
Caminar, viajar, evolucionar, vivenciar, asimilar.


Dejar atrás lugares y gentes, emociones y sonidos.
Crecer espiritualmente es un acto de voluntad, de trabajo, de atención, pero sobre todo de voluntad.

Dios no creó todo él mismo, se limitó a expresar su voluntad de que las cosas se crearan.
Y las cosas se crearon y evolucionaron bajo la mirada reguladora de su creador.
La creación es un acto de voluntad, y para expresar voluntad de algo hay que saber que lo que se quiere construir.
Así, Dios creó lo que ya existía en su mente, de modo que todo lo que es, ya lo era antes de ser creado, como la estatua que ya existe en el interior de una roca, antes de que el escultor aplique el cincel sobre la dura materia.

Todo existe en la mente de su creador, antes de que la voluntad de crear lo convierta en algo real; la creación, es un acto de pensamiento creativo.
Querer ser de algún modo, es el primer paso para ser, saber el modo en el que queremos ser es el paso siguiente, y la voluntad de ser de ese modo es lo determinante.
Una vez creado el modelo lo imitamos en el mundo real.

¿Y si el modelo fuera la evocación de un ejemplo, personificado en alguien? ¿Y si el modelo fuera lo que ha llegado hasta nosotros de Cristo?
No seré tan vanidoso como para pensar que puedo llegar a alcanzar una meta tan alta.
¿Porqué no construirme a mi mismo creando un modelo ideal, que parta de la inspiración de un ejemplo de virtud ajena?
Por eso; disculpadme si os ofende, necesito al Cristo humano, para saber que la Virtud es alcanzable.

El artesano trabaja solo, en su taller, golpe a golpe el cincel desbasta lo sobrante para dar forma a la figura anhelada.

La vida humana es el material en el que construir, una construcción móvil a lo largo de un viaje repleto de experiencias.
Cada uno carga con su obra en ciernes a lo largo del viaje, y observa la creación del compañero del asiento de al lado, se inspira, se copia, desaprueba, alaba, y crea.

Vicente Rocamora(proletario)
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lunes, 5 de septiembre de 2011

Caminamos

Bueno, hemos comenzado el camino a Galilea, en chanclas, por supuesto. Se unió a nosotros nuestro hermano Francisco Henares, profesor de la Facultad de Teología de Murcia, y nos dejó esta reflexión en la página Reflexiones en el camino. Gracias querido hermano, esperamos seguir contando con tu compañía. Leer más...

domingo, 24 de julio de 2011

seguimos en construcción

Pues eso, seguimos en construcción. Los constructures están de vacaciones. Es lo que tiene el verano. Unos viajan y comen "marmitaco" en Castro Urdiales, otros pasean por Bilbao, otros reviven recuerdos en el pueblo. En fin, es lo que tiene el verano.Leer más...

viernes, 15 de julio de 2011

La ruleta de la vida

Coloco aquí un poema de un hombre santo, profeta, amigo de todos, sacerdote; Padre Domiciano Monjas. Sufre parkinson, pero eso no le impide seguir dando "h"amor, humor y ternura a toda persona que está a su lado. Lo que sigue a continuación es fruto de su pluma:

"Son solamente algunas de las innumerables preguntas que me he ido haciendo desde mi interés por el mundo de la Filosofía que estudié en la Complustense... Pero siempre he llegado a la conclusión que son preguntas, como tantas, sin respuesta; al menos segura y categóricamente.
Luego están todas esas preguntas que con cariño te hacen tus familiares y tus amigos: ¿Que tal estas? ¿Cómo te encuentras? La respuesta es fácil: "pues ya ves, caminando con nuestros achaques". Otras veces con un poco de humor suelo responder: "ya lo ves, vivo todavía".
De estos casi ocho años que llevo caminando con este molesto compañero de viaje, mi afición a expresar poéticamente aquello que más me afecta, me inspiró este soneto con extrambote y todo:

Te hiciste compañero de camino
y además sin dejarme noche y día
paciente voy en tu compañía
haciendo ya común nuestro destino.

Tu presencia vino a cambiar el sino
de una vida que antes me sonreía...
conservo la esperanza todavía
que no muestres tu rostro de enemigo

Del azar, que compramos de balde,
me tocó en la ruleta de la vida
el número que nunca quiere nadie
que salga cuando juega su partida,
pero que siempre tiene que haber alguien
cuya suerte no sea la pretendida

(estrambote)

Menos mal a que tengo otros amigos,
también en la ruleta me han tocado,
en la lucha que mantengo contigo
puedo contar con ellos a mi lado.Leer más...

miércoles, 29 de junio de 2011

A propósito de las chanclas

¿Hay algo tan sencillo como unas chanclas? Si, es cierto que también pueden ser algo muy sofisticado, hasta convertirse en un verdadero lujo; los seres humanos tenemos la habilidad de poder convertir cualquier cosa, por muy insignificante que sea, en una joya, o mejor, en algo de mucho valor económico. Se me viene a la memoria aquello de las "latas de mierda humana" (si os resulta incómodo podeis leer excremento) de Piero Manzoni, allá por los años 60 del ajetreado siglo pasado, artista él. "Mierda de artista" tituló su obra,  que consistía, al parecer, en haber enlatado... pues eso, mierda de verdad, de artistas, en 90 latas de 90 gramos cada una con un valor que iba en función de la cotización del oro. Lo hizo, decía él, para criticar la valoración de las obras de arte en función del aprecio mercantil de la firma del artista. Bueno... ¿a que venía todo esto? ¡Ah, si! a lo de la sencillez de unas chanclas. A mi, personalmente, las chanclas me parecen algo muy sencillo, algo cuyo objetivo, simplemente, debe ser proteger el pie, o los pies, especialmente cuando uno camina por terreno abrupto o pedregoso, irregular; como el corazón humano; a veces ni son necesarias, pues el camino es suave, incluso placentero; entonces hasta se puede prescindir de ellas; como antiguamente, que solo se las ponía uno cuando el terreno estaba complicado. 
Si no lo has intuido ya (por lo del título y subtítulo lo digo) éste es un blog, mejor dicho, quiere ser un blog que trate del caminar en la fe cristiana, en la teología, en la Iglesia; de lo que todo esto era, es y será, desde tu punto de vista, claro está; de lo ecuménico e interreligioso; pero sin pompas ni parafernalias; aquí solo queremos caminar al encuentro de los unos con los otros, con el de Nazaret resucitado, en chanclas, es decir, con sencillez y desnudez, si es posible; desde el respeto mutuo; no hacen falta los Manolo, ni los Weitzman, ni las Nike; no, solo unas simples chanclas que incluso podrás quitarte si lo crees necesario. De manera que eres bienvenido o bienvenida al Camino.
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